"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33).
Un Pastor fue invitado para a una boda a predicar el sermón. Despues de media hora de música y baile, el padre de la novia se aproximó a él y le dijo:
"Pastor, ¿gustaría comenzar su sermón ahora o debemos dejar que las personas se divierten un poco más?"
La historia es chistosa pero sabemos que eso acontece -- y mucho -- entre nosotros. Estamos siempre listos a divertirnos y dejar a Dios para más tarde. Si conociésemos la palabra del Señor, sabríamos que el orden está cambiado.
Primero debemos buscar a Dios para después, con alegría garantizada, buscar los momentos de diversión.
El hombre busca alegrarse donde no puede encontrar verdadera alegría. Todo en el mundo es engañoso, pasajero, irreal. La alegría luego se transforma en tristeza; la tristeza luego lleva el hombre a frustraciones y angustias; la angustia lo debilita espiritualmente y, poco a poco, empieza a alejarlo de Dios, la verdadera fuente de toda alegría.
¿De que sirve divertirme por algunas horas y volver para casa tan triste, o más aún, que antes? ¿De que sirve sonreír y cantar si mi corazón está tomado por la aflicción? ¿De que sirve bailar y bromear si mi alma continúa herida y desesperanzada? Estaré engañando a todos y, principalmente, a mí mismo.
Pero cuando yo me divierto en la presencia de Dios, cuando yo canto y bailo con la verdadera alegría del Espíritu Santo, cuando yo muestro una sonrisa que no es falsa, que viene de adentro del alma, entonces yo puedo decir que mi alegría es fruto de una completa felicidad.
¡Me gusta divertirme! ¡Me gusta vivir la vida abundante qué el Señor me vino a dar! ¡Quiero pasar mis días cantando...pero, Dios es mi punto de partida para toda felicidad!
Un Pastor fue invitado para a una boda a predicar el sermón. Despues de media hora de música y baile, el padre de la novia se aproximó a él y le dijo:
"Pastor, ¿gustaría comenzar su sermón ahora o debemos dejar que las personas se divierten un poco más?"
La historia es chistosa pero sabemos que eso acontece -- y mucho -- entre nosotros. Estamos siempre listos a divertirnos y dejar a Dios para más tarde. Si conociésemos la palabra del Señor, sabríamos que el orden está cambiado.
Primero debemos buscar a Dios para después, con alegría garantizada, buscar los momentos de diversión.
El hombre busca alegrarse donde no puede encontrar verdadera alegría. Todo en el mundo es engañoso, pasajero, irreal. La alegría luego se transforma en tristeza; la tristeza luego lleva el hombre a frustraciones y angustias; la angustia lo debilita espiritualmente y, poco a poco, empieza a alejarlo de Dios, la verdadera fuente de toda alegría.
¿De que sirve divertirme por algunas horas y volver para casa tan triste, o más aún, que antes? ¿De que sirve sonreír y cantar si mi corazón está tomado por la aflicción? ¿De que sirve bailar y bromear si mi alma continúa herida y desesperanzada? Estaré engañando a todos y, principalmente, a mí mismo.
Pero cuando yo me divierto en la presencia de Dios, cuando yo canto y bailo con la verdadera alegría del Espíritu Santo, cuando yo muestro una sonrisa que no es falsa, que viene de adentro del alma, entonces yo puedo decir que mi alegría es fruto de una completa felicidad.
¡Me gusta divertirme! ¡Me gusta vivir la vida abundante qué el Señor me vino a dar! ¡Quiero pasar mis días cantando...pero, Dios es mi punto de partida para toda felicidad!
No hay comentarios:
Publicar un comentario