"Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios" (Salmos 21:2).
Cuanto regocijo existe en nuestra alma por saber que el Señor nos oye y atiende. Quien tenga Dios en el corazón sabe donde pisa y para donde va.
Cuanto regocijo existe en nuestra alma por saber que el Señor nos oye y atiende. Quien tenga Dios en el corazón sabe donde pisa y para donde va.
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