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21 junio 2010

Puentes caídos

"El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará" (Provérbios 15:31).


Hace unos años, un periódico traía una historia de un conductor de camión. En una noche con neblina él cayó con su vehículo en el río, por un peñasco donde debía haber un puente que era muy familiar para él. Milagrosamente se salvó, sin heridas graves. 

El camionero salió de los destrozos y se arrastró por el desfiladero  hacia arriba, hasta la carretera. Frenéticamente él agitaba sus brazos intentando avisar a los otros conductores sobre la caída del puente. "¡El puente cayó, vuelva!" La mayoría de los conductores, en aquella noche de tráfico escaso, ignoró sus gritos considerándolo un loco.




Eso sucede con frecuencia en los días actuales. Aquéllos que ya experimentaron las trampas de este mundo, conocen las direcciones equivocadas que en él existen. Pero sus advertencias son ignoradas y su avisos son ridiculizados. Son llamados de arrogantes por esforzarse en mostrar el camino correcto.


Pero no debemos desalentarnos nunca. Esta en nosotros dejar que Dios nos use para advertir a los caminantes de esta vida sobre los peligros de los puentes caidos. Aun cuando algunos no nos oigan, ciertamente muchos oirán... y se salvarán.


Cuando el hombre terquea en seguir sus propios caminos, sin importar las advertencias de peligro, puede caer mas adelante y no siempre conseguirá levantarse para recomenzar su jornada. Dios nos advierte constantemente sobre los "puentes caídos" que nos harán caer en los ríos de aflicción y angustia. Él siempre envía alguien para alertarnos y, si no estemos sensibles a Su señales, podremos perder grandes momentos de alegría y regocijo que Él nos tiene listo.


¿Estás seguro de que el camino que sigues tiene un puente para conducir tu vida hasta a la verdadera felicidad?


Paulo Barbosa

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