"Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa" (Mateo 10:42).
¿Como hemos practicado el mandamiento "amarás a tu prójimo como a ti mismo"? ¿Hemos entendido que hemos sido llamados para ser una bendición y no apenas para recibir bendiciones? ¿Estamos pensando apenas en nosotros o también en aquéllos qué nos cercan? El amor alegra el corazón y abre la ventana para la felicidad.
¿Como hemos practicado el mandamiento "amarás a tu prójimo como a ti mismo"? ¿Hemos entendido que hemos sido llamados para ser una bendición y no apenas para recibir bendiciones? ¿Estamos pensando apenas en nosotros o también en aquéllos qué nos cercan? El amor alegra el corazón y abre la ventana para la felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario