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07 febrero 2010

El amor abre la ventana de la felicidad

"Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa" (Mateo 10:42).

¿Como hemos practicado el mandamiento "amarás a tu prójimo como a ti mismo"? ¿Hemos entendido que hemos sido llamados para ser una bendición y no apenas para recibir bendiciones? ¿Estamos pensando apenas en nosotros o también en aquéllos qué nos cercan? El amor alegra el corazón y abre la ventana para la felicidad.

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