.

26 diciembre 2009

Seguro del alma

"En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación" (Salmos 62:1).

Un pequeño niño, que tenía el Señor Jesus en el corazón, subió en el cuello de su tío y dijo: "Tío George, Papá dijo que tienes tu casa, coche y granero asegurados, pero, él teme que usted no tengas tu alma asegurada. Tío George, ¿tienes tu alma asegurada?" El tío George contestó: "No, hijo, temo que no tengo mi alma asegurada." Dejó la casa inmediatamente para ir al granero. Después de cierto tiempo él regresó y, con un rostro radiante, dijo para su sobrino: "Ahora, hijo, tengo mi alma asegurada."

¿Por qué nos preocupamos por tantas cosas que son pasajeras y por lo que realmente tiene valor y permanecerá para siempre? ¿Por qué estamos siempre ansiosos por casas, coches, ropas nuevas, peluquero y cosas semejantes, cuya duración es efímera?

Nuestra vida es mucho más importante. Nuestra salvación es mucho más importante. La eternidad es mucho más larga y, por tanto, más importante. Si abrimos nuestros ojos para las cosas espirituales, considerando la eternidad con Dios, tendremos más comunión con el Señor, Cuidará de nosotros, y todas las cosas citadas arriba serán añadidas a nuestra vida sin que necesitemos sufrir innecesariamente por ellas.

Nuestro Dios sabe de lo que necesitamos. Sabe lo que nos hará realmente felices. Él nos ama y cuidará cada día de nuestra existencia.

Nos quedamos, a veces, aflictos por tener que viajar y dejar la casa sola. Nos ponemos temerosos por dejar el coche estacionado en un lugar desierto. Perdemos noches de sueño por los negocios y finanzas que nos dejan intranquilos. Todo cosas pasajeras.

Cuando hacemos un "seguro" de nuestra alma, entregándolas a Jesus, pasamos a gozar de la verdadera paz que excede el entendimiento. No más nos preocupamos por la eternidad y también no nos preocupamos por las cosas materiales. El Señor cuidará a todo. A nosotros no nos queda mas que descansar... y sonreír... ¡y vivir!




No hay comentarios: