"Porque para Dios somos grato olor de Cristo..." (2 Coríntios 2:15).
El hijo de Dios esparce lo perfume del Señor por donde pasa. Todo el ambiente debe ser transformado cuando el cristiano está presente.
El hijo de Dios esparce lo perfume del Señor por donde pasa. Todo el ambiente debe ser transformado cuando el cristiano está presente.
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