"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).
Una pequeña fábrica tuvo que interrumpir sus operaciones cuando una pieza vital de su maquinaria quebró. El mecánico de la empresa no consiguió resolver el problema y necesitaron llamar un perito.
Él examinó la máquina por algunos momentos y, entonces, agarró un pequeño martillo y golpeo en la máquina en un determinado lugar. Todo volvió a funcionar perfectamente. El perito presentó una cuenta de 100 dólares. El propietario se puso furioso al ver el valor y exigió que él presentase una cuenta especificada. El perito rellenó la nota como sigue: 1 dólar para golpear en la máquina y 99 dólares para saber donde golpear.
Dios usa su Palabra para batirnos donde necesitamos ser arreglados. A veces sentimos dolor, otras nos ponemos furiosos, pero el cierto es que todo vuelve a funcionar perfectamente cuando Dios opera en nuestras vidas.
¿Lo que hemos hecho cuando sentimos que las cosas no van bien para nosotros? ¿Intentamos ajustar la situación por nuestras propias fuerzas? ¿Confiamos en nuestra habilidad de recomenzar despues una frustración? ¿Rechazamos cualquier intervención de aquél que es perito en hacernos vivir
abundantemente? O ¿luego paralizamos todo y presentamos el problema en el altar de Dios, cierto qué Él sabe el lugar cierto y la hora cierta de actuar?
Muchas veces pagamos un alto precio por buscar otras formas de arreglar nuestras vidas. Pagamos un poco aquí, donde un amigo indicó que sería bueno, pagamos otro poco allí, donde un vecino dijo que sería el mejor camino, y, por fin, verificamos que perdemos tiempo y la "máquina de nuestra vida" continúa mal o hasta peor de lo que estaba antes.
El precio del perito es muy alto, pero Él resuelve cualquier problema. Y, el mejor de todo, el precio ya fue pago. El Señor Jesus pagó todo el precio en la cruz del Calvario.
No entregue su felicidad a mecánicos espirituales inexpertos. ¡entreguala al gran Perito, Jesucristo!
Una pequeña fábrica tuvo que interrumpir sus operaciones cuando una pieza vital de su maquinaria quebró. El mecánico de la empresa no consiguió resolver el problema y necesitaron llamar un perito.
Él examinó la máquina por algunos momentos y, entonces, agarró un pequeño martillo y golpeo en la máquina en un determinado lugar. Todo volvió a funcionar perfectamente. El perito presentó una cuenta de 100 dólares. El propietario se puso furioso al ver el valor y exigió que él presentase una cuenta especificada. El perito rellenó la nota como sigue: 1 dólar para golpear en la máquina y 99 dólares para saber donde golpear.
Dios usa su Palabra para batirnos donde necesitamos ser arreglados. A veces sentimos dolor, otras nos ponemos furiosos, pero el cierto es que todo vuelve a funcionar perfectamente cuando Dios opera en nuestras vidas.
¿Lo que hemos hecho cuando sentimos que las cosas no van bien para nosotros? ¿Intentamos ajustar la situación por nuestras propias fuerzas? ¿Confiamos en nuestra habilidad de recomenzar despues una frustración? ¿Rechazamos cualquier intervención de aquél que es perito en hacernos vivir
abundantemente? O ¿luego paralizamos todo y presentamos el problema en el altar de Dios, cierto qué Él sabe el lugar cierto y la hora cierta de actuar?
Muchas veces pagamos un alto precio por buscar otras formas de arreglar nuestras vidas. Pagamos un poco aquí, donde un amigo indicó que sería bueno, pagamos otro poco allí, donde un vecino dijo que sería el mejor camino, y, por fin, verificamos que perdemos tiempo y la "máquina de nuestra vida" continúa mal o hasta peor de lo que estaba antes.
El precio del perito es muy alto, pero Él resuelve cualquier problema. Y, el mejor de todo, el precio ya fue pago. El Señor Jesus pagó todo el precio en la cruz del Calvario.
No entregue su felicidad a mecánicos espirituales inexpertos. ¡entreguala al gran Perito, Jesucristo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario