.

29 noviembre 2009

Las respuestas más sabias no las damos nosotros mismos

A veces nos pasa que sentimos o pensamos que nuestra vida nunca va a llegar a un fin y luego vienen preguntas como: ¿cómo sé si estoy viviendo bien mi vida, si
la estoy aprovechando? Cuando dudas así nos llegan empezamos a cuestionarnos todo y terminamos presionandonos buscando la respuesta y no la encontramos.
Aceptar nuestras dudas como normales y aprender a vivir con ellas esperando la respuesta con paciencia hace que nuestra mente se calme y que nuestra emociones se equilibren, Séneca decía: "lo importante no es que vivamos muchos años, sino que los vivamos de manera auténtica y dichosa".

No hay comentarios: